La Escuela de Música de Ámsterdam es perfecta combinación de una escuela y una sala de conciertos, en un solo edificio. Cuenta con tres elementos diferenciados, el ‘Núcleo de Interpretaciones’, formado por cinco auditorios para diferentes tipos de interpretaciones/actuaciones con la cafetería anexa al vestíbulo, el edificio de la escuela con sus aulas y el edificio académico con salas de estudio, biblioteca, salón de conferencias y oficinas.

El arquitecto Frits van Dongen, se describe a sí mismo como un “artesano” y su nueva escuela de música podría ser su obra maestra. El gran uso que ha hecho del Encino americano, en diversas aplicaciones aporta el toque ligero en un diseño dominado por el hormigón, el acero y el cristal que resplandece recortado contra el horizonte de Oosterdock.

El uso del encino americano en el edificio

Los techos de la entrada y los mini miradores ofrecen un anticipo de la especie de madera más utilizada en el edificio, el encino americano. Van Dongen ha utilizado la especie en techos, paredes, suelos, escaleras, mobiliario y marcos interiores de ventanas y puertas. El vestíbulo, el área central del “Núcleo de Interpretaciones”, constituyen un escaparate especial para esta madera, donde cubre grandes áreas en techos altos y rebajados, entresuelo, suelos y escaleras.

El contraste de la madera con los muros exteriores de cristal, las escaleras de acero, los muros de hormigón y las impresionantes columnas de hormigón ofrece un intenso impacto visual. Van Dongen ha utilizado la madera en grandes tramos del edificio para dar cierta formalidad, ya que, en su opinión, la madera expresaría la calidez de la disciplina artística a la que está dedicado el edificio, la música. Pero la búsqueda de la madera adecuada resultó ser todo un desafío.

Las ideas preconcebidas de Van Dongen con respecto al encino americano como una madera tradicional y más bien aburrida cambiaron cuando diseñó la escalera de su propia casa. “Pensé en el acero, aunque más tarde consideré el encino. Pero me preguntaba si sería lo bastante fuerte. Ahora tengo 1,5 m de contrahuellas y peldaños fabricados en encino laminado, fijados entre sí mediante pasadores de acero ocultos, ¡y el resultado es realmente bonito! Gracias a ello he aprendido a apreciar y comprender esta especie”, afirma.

Como resultado de ese proyecto tan personal, finalmente optó por el encino americano para la Escuela de Música, cuando buscaba una especie concreta que aplicar sin tratar.

Quería crear el efecto que había observado en algunos cafés de Francia y España. Tal como afirma, “El aspecto de estos suelos, totalmente desgastados por muchos años de uso, es impresionante”. El hecho de que los suelos instalados en la mayor parte del “Núcleo de Interpretaciones” sean tablas en basto aserradas de 9 x 90 mm que vayan a ensuciarse con las pisadas de los alumnos y visitantes, a lo largo de todas las sucesivas estaciones del año, es, para Van Dongen, una delicia.

“El uso y el desgaste crean la perfección”

Tras examinar un gran número de muestras de diferentes encinos, la elección recayó en el encino americano debido a que, en opinión de Van Dongen, esta era la especie que ofrecía las mejores características para lo que tenía en mente. No quería que los suelos y otras aplicaciones tuvieran un aspecto ‘chic’, sino que fueran resistentes, debido a que se trata de un edificio de carácter escolar con un gran trasiego de personas.

Hubo, no obstante, cierta preocupación con respecto a las diferencias de color y acabados del encino americano, a medida que éste comenzó a llegar procedente de diversos proveedores. Esto resulta totalmente evidente en el marcado contraste que hay entre el suelo no tratado del vestíbulo y las enormes superficies de los techos con un lijado y un acabado exquisitos y las paredes sometidas a un tratamiento de ignifugación y posterior a la aplicación de aceite, lo que proporcionó un hermoso tono marrón rojizo.

 

En el “Centro de Interpretaciones” cada una de las salas tiene su propia personalidad y su propia madera. Detr
s del magnífico vestíbulo se encuentra el Auditorio Bernard Haitink o Auditorio principal de 450 plazas. Van Dongen se refiere a esta sala como “un clásico dotado de frescura”. Las resplandecientes paredes laterales blancas, albergan unas impresionantes ventanas que ofrecen a la audiencia una panorámica de la ciudad

Todas las escaleras hasta la décima planta, están construidas con encino americano laminado sin tratar, pero a partir de la quinta planta, los suelos, paredes y techos ya no son de esta especie de madera, sino que se hacen totalmente funcionales al estar fabricados en epoxi gris, hormigón y materiales tecnológicos.

 

El efecto más lujoso sólo vuelve a estar presente en la octava/novena planta. Aquí el espacio de la biblioteca/estudio de dos plantas está abierto y el encino americano vuelve a hacer su aparición, en el mostrador de la biblioteca entre otros elementos. A partir de la quinta planta, todas las aulas contienen marcos de ventana de encino americano barnizado, con puertas acústicas en chapa de encino americano.

Proyecto: Escuela de Música en Ámsterdam

Ubicación: Ámsterdam, Países Bajos

Tipo: Escuela

Estudio: Frits van Dongen.

Especie: Encino Americano (American Oak)

Aforo del auditorio: más de 850 personas en los auditorios, aparte de la escuela.

Duración del proyecto: 2008

 

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