¿Salvar especies o destruir el Medio Ambiente?

 

“La ingeniería genética ya está produciendo diferentes especies de árboles genéticamente modificados, que podrían repoblar ciertas zonas con especies nativas, pero al mismo tiempo acabar con el frágil equilibrio de los ecosistemas naturales.”

Alto a los árboles transgénicos

Varias organizaciones están trabajando en todo el mundo para pedir que se ponga fin a la manipulación genética de ciertas especies de árboles que se emplean en reforestación alegando que su plantación podría dañar el medio ambiente, infringe los derechos de los pueblos indígenas y tiene consecuencias negativas para la salud de los seres vivos.

Dichos grupos están trabajando, por ejemplo, para prohibir la ingeniería genética de árboles de Álamo Americano, que se emplearían para producir biocombustibles y productos de papel, una tecnología que se investiga en una universidad canadiense. Por otra parte, tanto en América del sur, como en el Continente Asiático y algunas zonas de África se está planificando plantar eucaliptos no nativos y genéticamente modificados, que podrían desplazar a varias comunidades y se estima que provocarían graves consecuencias en el medio ambiente y en la biodiversidad.

 

Este tipo de árboles podría ocasionar graves problemas entre las comunidades de abejas, que son los polinizadores naturales de dichas plantas. Se teme que las modificaciones genéticas tengan efectos perniciosos entre estos insectos, que ya están en grave peligro por los efectos del cambio climático y la contaminación de origen antropogénico.Las asociaciones se están manifestando en todo el mundo para pedir que los árboles se conserven en su estado natural y que se eduque a la gente acerca de las amenazas que los organismos modificados genéticamente pueden ocasionar.

Estos daños no solo afectarían al equilibrio de los ecosistemas y la salud de todos los seres que los habitan, sino también a las culturas, tradiciones y modos de vida de miles de indígenas que podrían ser desplazados por las plantaciones de estas especies.

 

Casos concretos

Ya es posible adquirir plántulas “convencionales y de próxima generación” de árboles forestales, como el pino liso y el pino de hoja larga y de árboles de maderas duras como el Liquidambar Americano y el Álamo Americano, que han sido genéticamente modificados, para mejorar ciertos rasgos y acelerar el crecimiento.

Otro de los proyectos que se están llevando a la práctica es la reforestación de varias zonas de los EEUU con castaños americanos modificados. La especie Castanea dentataes es autóctona y casi desapareció en 1920, por un hongo llamado “tizón”, que llegó con los castaños japoneses importados.

El Colegio de Ciencias Ambientales y Forestales de la ciudad de Siracusa, que pertenece a la Universidad de Nueva York ha implantado en los castaños americanos un gen del trigo llamado OxO, que logra que las células produzcan oxalato oxidasa, una enzima que metaboliza el ácido oxálico que genera el hongo, reduce el daño y los hace resistentes a la plaga, tal y como les sucede a los asiáticos, que son naturalmente inmunes a dicha plaga.